No seas una niña buena

Hija mía, no quiero que seas una niña buena.

Tu madre fue una niña buena.

Durante toda mi infancia me enseñaron a ser una niña buena, a comer lo que ellos consideraban y no dejar nada en la mesa, a vestirme correctamente ocultando aquello que llamaban mis vergüenzas, a no hablar cuando hablaban los adultos y adultas, a estar quietecita y bien sentada, a no interrumpir, a no desobedecer, incluso a rezar el cuatro esquinitas tiene mi cama….

Por suerte según fui madurando me fui rodeando de grandes mujeres con otra perspectiva de la realidad y mi vida fue cambiando…

Como lo que quiero cuando quiero de forma consciente, me visto como me da la gana y mis vergüenzas son mi orgullo, hablo del tema que me apetece cuando me apetece y doy mi opinión de lo que sea sin miedo ni recelo, me siento, me levanto, me acuesto cuando me lo pide el cuerpo, mi cuerpo…

Por todo esto, te libero hija, te libero de ser una niña buena.

Corre, vuela, grita…sé tú misma sin miedo al qué dirán de tí. Lucha por tus sueños sin mirar atrás y no dejes que nadie te corte las alas.

Pronto criaremos a un hombre, y le enseñaremos las mismas pautas, sin coacciones, sin amenazas, sintiendo y amando de la misma forma.

Por eso a ti también te libero desde hoy, aunque aún no te conozcamos.

Te libero de ser un niño bueno, te libero de ocultar tus sentimientos, de ser fuerte como se esperará de un hombre, de proveer el hogar, de ser el macho de pelo en pecho.

Corre, vuela, grita…sé tú mismo sin miedo al qué dirán de tí. Lucha por tus sueños sin mirar atrás y no dejes que nadie te corte las alas.

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